Lectores
Columnas de GlobalBooks que cruzan los clásicos, lo que pasa hoy y un poco de humor. Para los que leen, para los que quieren empezar, y para los que creen que no les gusta leer.
Capote no anotaba nada. ¿Y si su memoria fallaba?
Truman Capote escribió «A sangre fría» sin grabadora ni libreta. El método era brillante. El problema es que la única fuente era su cabeza.
Walt Whitman se autopublicó y se autoelogió. Tenía razón.
En 1855, Whitman pagó su propio libro, compuso los tipos y escribió sus propias reseñas. Descaro absoluto. Y además acertó.
El boleto de tren que Albert Camus nunca usó
Tenía el pasaje en el bolsillo. Cambió de planes en el último momento. El 4 de enero de 1960, el auto se estrelló contra un árbol.
Patricia Highsmith criaba caracoles y los pasó de contrabando
La autora de «El talento de Mr. Ripley» tenía centenares de caracoles como mascotas. Y sí: los cruzó una frontera escondidos bajo la ropa.
Harry Potter fue rechazado 12 veces: una niña lo salvó
Doce editoriales dijeron que no. Una niña de ocho años dijo que sí. Así entró al catálogo el libro más vendido de su generación.
Isaac Asimov y los 500 libros desde un cuarto cerrado
Cerca de 500 títulos, las persianas bajas y Manhattan afuera. El método Asimov no era magia: era no salir.
Andersen consoló a millones de niños con «La sirenita». Él vivía muerto de miedo.
El autor de «La sirenita», «El patito feo» y otros cuentos clásicos viajaba con cuerda de escape en su maleta y dejaba cada noche un papel junto a la cama: "solo parezco muerto".
El poeta que inventó mundos y casi inventa una presidencia
En 1925, un congreso estudiantil proclamó candidato presidencial a Vicente Huidobro. Duró semanas. Esto es lo que pasó.
Jane Austen publicó sin nombre. El mundo la leyó igual.
Cuatro novelas, cero crédito en portada. El anonimato de Austen no fue timidez: fue la condición de trabajo. Y funcionó.
Quemaron sus libros, pero no pudieron con sus historias
En 1937, la dictadura de Vargas quemó más de mil quinientos libros en una plaza de Brasil. La mayoría eran de un escritor de 25 años. Siguió escribiendo 54 años más.
De Profundis: la carta que Oscar Wilde escribió sin público
En 1895 condenaron al autor más celebrado de Londres por quién amaba. En la cárcel escribió su texto más íntimo. Tardó 67 años en leerse completo.
Machado de Assis: el nieto de esclavos que presidió las letras de Brasil
Sin escuela formal ni apellido ilustre, Machado de Assis construyó una de las obras más originales del siglo XIX y presidió la Academia Brasileña de Letras hasta el día de su muerte.



















