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El boleto de tren que Albert Camus nunca usó

Tenía el pasaje en el bolsillo. Cambió de planes en el último momento. El 4 de enero de 1960, el auto se estrelló contra un árbol.

El boleto de tren que Albert Camus nunca usó

Tenía el pasaje comprado. Iba a volver a París en tren, como tenía planeado. Pero sus amigos pasaron a buscarlo y cambió de idea.

Eso fue todo.

Un fin de año en Lourmarin

A finales de diciembre de 1959, Albert Camus estaba en Lourmarin, en el sur de Francia, trabajando. Tenía 46 años, el Premio Nobel de Literatura desde 1957, y entre sus cosas llevaba el manuscrito de El primer hombre, la novela que no alcanzaría a terminar.

En algún momento de esos días, según recogió su biógrafo Olivier Todd, Camus le habría dicho a amigos que no se le ocurría una muerte más absurda que la de un accidente de carretera.

El Facel Vega

Michel Gallimard era sobrino de Gaston Gallimard, el editor de Camus, y también su amigo. El 3 de enero de 1960, Michel y su familia —su esposa Janine y su hija Anne, de 18 años— pasaron por Lourmarin y le ofrecieron llevarlo de vuelta a París en su Facel Vega.

Camus aceptó. El boleto de tren de la SNCF quedó en su bolsillo.

Villeblevin, 4 de enero

Al día siguiente, en la ruta nacional entre Lyon y París, cerca de Villeblevin, en el departamento de Yonne, el auto se salió de la carretera y se estrelló contra un árbol. Camus murió en el acto. Tenía el pasaje sin usar encima.

En su equipaje iban el manuscrito de El primer hombre, un ejemplar de La gaya ciencia de Nietzsche y una edición barata de Otelo.

Michel Gallimard murió cinco días después, en el hospital de Montereau. Janine y Anne sobrevivieron.

Lo que quedó

La causa exacta del accidente nunca fue establecida de forma concluyente. Circula desde hace décadas una hipótesis de sabotaje, sin respaldo documental acreditado hasta hoy.

El primer hombre se publicó en 1994, treinta y cuatro años después. El manuscrito recuperado del equipaje tenía correcciones a mano hasta la última página.

El boleto de tren no aparece en ningún museo. Solo en los relatos de quienes estuvieron ahí y en la biografía de Todd.

¿Qué hace uno con ese detalle? ¿Lo guarda, lo subraya, o simplemente lo deja estar?

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