Un ensayo filosófico no suele provocar escupitajos. Y sin embargo.
El 14 de junio de 1949, Simone de Beauvoir publicó el primer volumen de Le Deuxième Sexe. Era un libro denso, académico, lleno de referencias a Hegel y a la biología. No era un panfleto. Era una pregunta: ¿qué es, exactamente, una mujer?
Una tesis que cabe en una frase
La respuesta que da el libro se resume en su línea más citada: no se nace mujer, sino que se llega a serlo.
Eso es todo. O más bien, eso es todo lo que hizo falta para que la reacción fuera violenta. La prensa de la época documentó insultos públicos y agresiones dirigidas a la autora. El argumento del libro —que lo que llamamos "mujer" no es un dato de la naturaleza sino una construcción social— tocó algo que mucha gente prefería no tocar.
El Índice y la larga lista
En los años cincuenta, el Vaticano incorporó El segundo sexo al Index Librorum Prohibitorum, su lista oficial de libros prohibidos.
Vale la pena decirlo con precisión: el Índice era una lista larga y muy activa. Incluyó a Descartes, a Voltaire, a Victor Hugo, a Zola. Estar en él era una condena pública y una señal de alarma institucional, pero no era un honor reservado a un solo libro ni a un solo siglo. La Iglesia dejó de mantenerlo en los años sesenta. Que El segundo sexo entrara en esa lista dice algo sobre el libro, pero dice más sobre el clima de la época.
Por qué asusta una pregunta
Lo interesante no es que el libro fuera controvertido. Lo interesante es la desproporción.
El segundo sexo no llamaba a ninguna revolución armada. No insultaba a nadie. Planteaba, con rigor filosófico, que ciertas cosas que damos por naturales son en realidad históricas: se construyeron, se aprendieron, y por lo tanto pueden pensarse de otro modo. Eso, solo eso, fue suficiente para que la reacción superara con creces lo que cualquier ensayo académico suele generar.
Hay estudios académicos europeos dedicados específicamente a rastrear cómo fue recibido el libro en distintos países, porque la reacción no fue uniforme ni simple. Fue un fenómeno en sí mismo.
Un clásico que sigue siendo incómodo
Hoy El segundo sexo es considerado una de las obras fundacionales del feminismo del siglo XX. Se estudia en universidades, se cita en tesis, aparece en listas de libros imprescindibles.
Pero la pregunta que lo originó —¿qué es lo que se construye y qué es lo que simplemente se da por hecho?— no es una pregunta que se haga una sola vez y se archive. Es el tipo de pregunta que cada época tiene que hacerse de nuevo, sobre sus propios supuestos.
¿Cuáles son los libros de hoy que dentro de setenta años nos van a parecer obvios, y que ahora mismo incomodan demasiado como para leerlos tranquilos?
