Hay peleas de bar y hay peleas de biblioteca. La de Pablo de Rokha y Pablo Neruda fue de las segundas: con ISBN, año de edición y distribución en librerías.
No fue un insulto en una entrevista ni una mala cara en un cóctel literario. Fue una guerra publicada, con obras concretas, que se puede rastrear en estante.
Un poeta enorme con un seudónimo y una pelea encima
Carlos Díaz Loyola nació el 17 de octubre de 1894 en Licantén y eligió llamarse Pablo de Rokha. Antes de que la polémica lo definiera en los titulares, ya había publicado Los gemidos (1922), un libro que sacudió la poesía chilena desde adentro.
Después vinieron Imprecación a la bestia fascista (1937), Morfología del espanto (1942) y la monumental Epopeya de las bebidas y comidas de Chile, incluida en Carta magna de América (1948). Eso es un catálogo, no un currículum de relleno.
1955: la polémica se vuelve género
En 1955, De Rokha publicó Neruda y yo, un ensayo que acusaba a Neruda de plagiario y lo calificaba de artista burgués. El libro generó rechazo inmediato entre los cercanos a Neruda y puso la disputa en el centro del debate literario chileno.
Lo notable no es solo el contenido: es la forma. De Rokha no murmuró, no insinuó, no dejó correr el rumor. Publicó. Firmó. Puso fecha. Convirtió el ataque en acto literario.
1960: Casiano Basualto entra en escena
Cinco años después, en Genio del pueblo (1960), De Rokha retrató a 111 figuras de la cultura chilena. Neruda aparece en ese libro bajo el seudónimo de Casiano Basualto, que era, en realidad, el nombre real de Neruda: Neftalí Ricardo Reyes Basoalto.
El gesto es preciso: usar el nombre verdadero como disfraz es una operación literaria, no solo un insulto. Ahí la polémica deja de ser un pleito y se convierte en texto.
El Premio Nacional y la frase que lo resume todo
En 1965, Pablo de Rokha recibió el Premio Nacional de Literatura. Se dice que él mismo declaró que el premio le había llegado tarde, casi por obligación, y porque creyeron que ya no iba a causar problemas. La frase es atribuida, no hay edición verificada a la vista, pero circula con consistencia y define bien el tono del personaje.
Las razones de fondo de la enemistad entre De Rokha y Neruda siguen en discusión. Se han propuesto explicaciones políticas, literarias y personales, y ninguna está establecida. Lo que sí está documentado es lo que cada uno publicó y cuándo. Y eso, en literatura, no es poco.
La pregunta que queda abierta es incómoda: ¿la rivalidad encendió el talento de De Rokha o tapó con ruido a uno de los poetas más grandes que ha dado Chile?
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Fuente institucional: Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile.
