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Manuel Puig: del cine de pueblo a la novela que prohibieron

Nació en la pampa, se formó en Roma con De Sica y terminó inventando una literatura hecha de diálogos, canciones y películas. Y la censuraron.

Manuel Puig: del cine de pueblo a la novela que prohibieron

Hay escritores que llegan a la literatura por los libros. Manuel Puig llegó por la pantalla grande de un pueblo donde no pasaba casi nada.

Nació el 28 de diciembre de 1932 en General Villegas, provincia de Buenos Aires. Un pueblo de la pampa. Tierra, viento y pocas opciones de entretenimiento. Una de ellas era el cine, y ahí fue a parar Puig junto a su madre, a ver películas norteamericanas que llegaban con todo su glamour y sus diálogos afilados hasta ese rincón del mundo.

Roma, De Sica y el desencanto

En 1956, con una beca bajo el brazo, Puig se fue a Roma a estudiar dirección de cine en el Centro Sperimentale di Cinematografia. No era cualquier escuela ni cualquier momento: se formó con Vittorio De Sica y Cesare Zavattini, dos de los nombres centrales del neorrealismo italiano.

El problema fue que el neorrealismo no le cerró. Esa estética de la realidad cruda, filmada en la calle, con actores no profesionales, era exactamente lo contrario de lo que lo había marcado de chico. Él venía de otro cine: el de las estrellas, los melodramas, las canciones que se te pegan para siempre.

Cuando el material de tu infancia se vuelve literatura

El desencanto con el cine lo empujó hacia la escritura, pero no hacia cualquier escritura. Puig construyó novelas con el mismo material que lo había formado: diálogos que suenan a guión, boleros, cartas, radioteatros, el lenguaje de la cultura popular que la literatura "seria" solía ignorar o mirar por encima del hombro.

La traición de Rita Hayworth (1968) y Boquitas pintadas (1969) llegaron primero. Después, en 1976, El beso de la mujer araña. Tres libros que hacían una pregunta incómoda para el campo literario de la época: ¿y si la cultura pop no era basura sino el lugar donde la gente procesaba su vida?

El precio de esa pregunta

Pero hay un final en esta historia, y es duro.

The Buenos Aires Affair fue censurada por su mezcla de sexo y política. A Puig le llegaron amenazas de muerte. Lo siguieron por la calle. En 1973 dejó Argentina. Pasó dos años en México y desde 1976 vivió en el exilio de forma permanente.

Ese mismo año, El beso de la mujer araña fue prohibida en Argentina. Siguió prohibida hasta el retorno de la democracia, en 1983. Siete años. El escritor que había convertido la cultura popular en literatura tuvo que irse del país que lo había formado, y su libro más reconocido no se podía leer legalmente en ese país durante casi una década.

La pregunta que dejó abierta

El trayecto completo —General Villegas, Roma, el desencanto, la novela, el exilio— dice algo que la palabra "influencia" no alcanza a cubrir: Puig no usó la cultura pop como recurso estilístico. La usó porque era lo que sabía que era verdad. Y eso, al parecer, fue suficiente para incomodar a mucha gente.

La pregunta que su obra deja abierta sigue siendo válida hoy: ¿en qué momento decidimos que algo es demasiado popular para ser arte, y quién tiene el poder de tomar esa decisión?

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