Hay escritores que investigan la guerra. Y hay escritores que la viven desde adentro, con barro en las botas y una bala que pasa rozando la carótida. George Orwell fue de los segundos.
Barcelona, diciembre de 1936: un escritor se alista
Orwell llegó a Barcelona en diciembre de 1936 con la intención de combatir contra la rebelión fascista que amenazaba a la República española. No fue como corresponsal ni como observador: se enroló en la milicia del POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista, una organización de orientación trotskista que operaba en el frente de Aragón.
Lo que encontró no fue exactamente la guerra heroica que imaginaba. Encontró trincheras con frío, aburrimiento, ratas, armas que no funcionaban y una izquierda dividida en facciones que se detestaban entre sí con una energía que a veces parecía superar el odio al enemigo común.
El disparo del 20 de mayo de 1937
El 20 de mayo de 1937, en una trinchera avanzada cerca de Huesca, un francotirador le disparó al cuello. La bala entró por el cuello y le salió por la boca. Por muy poco no alcanzó la arteria carótida. Orwell sobrevivió.
Pero la guerra no había terminado para él. Mientras se recuperaba, el POUM fue ilegalizado y perseguido por el propio bando republicano, bajo la influencia del Partido Comunista y la presión soviética. Orwell y su mujer, Eileen, tuvieron que esconderse en Barcelona para no ser arrestados. El enemigo estaba ahora también adentro.
El libro que nadie quería publicar
Orwell lo contó todo en Homenaje a Cataluña, publicado por Secker and Warburg en abril de 1938. No solo contó la guerra contra el fascismo: contó las persecuciones dentro del propio bando republicano, el estalinismo operando en suelo español, la traición a los aliados más incómodos. Era un testimonio que incomodaba a buena parte de la izquierda europea, que prefería no escuchar esa parte de la historia.
El libro vendió mal en vida de Orwell. No era el relato que la época quería leer.
Lo que hace distinto a este libro
Hay una diferencia entre escribir sobre algo y escribir desde algo. Homenaje a Cataluña es un libro escrito desde adentro, con la credibilidad de quien puso el cuerpo, y con la honestidad de quien no omitió lo que vio aunque le costara lectores y amigos.
Que esa experiencia haya influido en cómo Orwell pensó el poder, la propaganda y la traición es una lectura razonable que muchos críticos sostienen. Lo que sí es verificable es que Homenaje a Cataluña sigue siendo uno de los testimonios más incómodos y más vivos de ese período, precisamente porque no eligió el bando cómodo de la historia.
La pregunta que deja abierta es vieja pero no tiene respuesta fácil: ¿se escribe mejor lo que se ha vivido, o lo que se ha vivido simplemente obliga a ser honesto?
