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María Luisa Bombal: el disparo, el juicio y la absolución

En enero de 1941, la autora de «La última niebla» disparó en pleno centro de Santiago. Fue detenida, juzgada y absuelta. Esto es lo que ocurrió.

María Luisa Bombal: el disparo, el juicio y la absolución

En enero de 1941, en pleno centro de Santiago, María Luisa Bombal disparó tres veces contra Eulogio Sánchez. Él resultó herido en un brazo. Ella quedó detenida ese mismo día.

El hecho ocurrió frente al Hotel Crillón, en la esquina de Bandera con Agustinas. La fecha exacta varía según las fuentes —algunas citan el 25 de enero, otras el 27— pero el mes y el año están documentados de forma consistente. Tanto Bombal como Sánchez tienen fichas en Memoria Chilena, el archivo institucional de la Biblioteca Nacional de Chile, que es la referencia más sólida disponible sobre ambos.

Una relación terminada, un hecho público

Bombal y Sánchez habían mantenido una relación hacia 1931, terminada años antes del episodio. Más allá de eso, las fuentes disponibles no documentan los detalles de ese vínculo ni las circunstancias inmediatas que precedieron al disparo. Lo que sí consta es que el hecho fue público, ocurrió en una de las arterias más concurridas del centro de la ciudad, y tuvo consecuencias judiciales inmediatas para la escritora.

Bombal pasó varios meses en prisión mientras se desarrollaba el proceso. Ese mismo año fue absuelta. Las fuentes coinciden en la absolución, aunque difieren en el mecanismo exacto que la produjo: para conocer ese detalle con precisión habría que cotejar el expediente judicial original.

La escritora antes y después

Para 1941, Bombal ya era autora de La última niebla, publicada en la década anterior, una obra que la había situado como una voz singular en la narrativa latinoamericana. Después de la absolución siguió escribiendo. Su trayectoria literaria continuó, aunque a un ritmo distinto al de sus años más prolíficos.

Es tentador leer su obra a la luz de este episodio, o leer este episodio a la luz de su obra. Pero esa es precisamente la trampa: una cosa es lo que los tribunales resolvieron sobre los hechos de enero de 1941, y otra muy distinta es lo que sus novelas dicen —o no dicen— sobre su vida interior. Mezclar ambos planos sin cuidado no aclara ninguno de los dos.

Lo que queda abierto

El caso de Bombal es uno de esos episodios que la historia literaria chilena no termina de saber dónde poner. No encaja en la imagen de la autora frágil ni en la de la autora maldita. Fue una persona que disparó, que fue juzgada, y que fue absuelta por la justicia de su época.

¿Cambia ese hecho la forma en que lees La última niebla? ¿O son dos cosas que pueden existir en paralelo, sin que una tenga que explicar a la otra?

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