Hay formas de enterarte de que ganaste el Nobel de Literatura. La de Doris Lessing fue bajarse de un taxi frente a su casa de ladrillo en el norte de Londres, con las bolsas del supermercado en la mano, y encontrarse con un grupo de periodistas en la vereda.
Su reacción quedó grabada. Un corresponsal de Reuters le dio la noticia y ella dijo, sin pausa: "Oh Christ!".
La escalera de color más cara de la historia
Lo que vino después también está documentado. Lessing explicó, con una calma que el video registra, que había ganado todos los premios de Europa, todos y cada uno, así que estaba encantada de haberlos ganado todos. Y que era una escalera de color.
No es desdén. Es exactamente lo contrario: es alguien que lleva décadas acumulando reconocimientos y que, en el momento más grande, hace el balance en voz alta. La escalera estaba completa.
La laureada de más edad en la historia del premio
Lessing se convirtió ese día en la persona de mayor edad en recibir el Nobel de Literatura en toda la historia del premio. Ese récord no lo tiene nadie más.
La desproporción de la escena es difícil de superar: el galardón más importante de las letras mundiales, anunciado en una vereda, a una mujer que acaba de ir al supermercado. No hay sala de gala, no hay teléfono esperado con nerviosismo. Hay un taxi, hay bolsas, hay periodistas, y hay un "Oh Christ!" que lleva casi veinte años circulando en internet.
Lo que la escena no necesita explicar
Sería fácil leer ese momento como sabiduría de quien ya está más allá de todo. Pero Lessing no dijo que le daba lo mismo: dijo que estaba encantada. La diferencia importa.
Lo que el video muestra es simplemente esto: una escritora que volvía de hacer las compras y que, sin haberlo planeado, protagonizó el anuncio de Nobel más doméstico y más filmado de la historia del premio. El resto es interpretación.
¿Cuántos premios necesita ganar alguien para que el más grande le llegue entre el pan y la leche?
